viernes, 9 de enero de 2009

Carme Pinós: "Me emociona tener responsabilidad social"



ENTREVISTA DE NURIA NAVARRO PARA "EL PERIODICO DE CATALUNYA" (9/1/09)

--Cerró el año con un Premi Nacional d'Arquitectura. No está mal.
--Un año alucinante, el 2008. Celebro las oportunidades que me ofrece el premio, pero siento que ahora empieza el camino.

--Hace años que camina. ¿El reconocimiento llega demasiado tarde?
--Nunca es demasiado tarde.

--Hizo tándem con Enric Miralles, se separaron y se supo poco de usted.
--Yo seguí trabajando con la misma filosofía.

--¿Qué filosofía es esa?
--Tener muy presente el contexto. Saber que, de algún modo, haces ciudad. Procurar entender en cada momento qué lenguaje hay que usar.

--Los hay que prefieren construir pirámides.
--Yo no pretendo hacer arquitectura de marca. Entiendo la arquitectura como un servicio. Creo que los espacios públicos tienen que recoger la memoria colectiva y, a la vez, aspirar a ser el máximo de sublimes.

--A usted la pierden las ventanas.
--Siempre he necesitado que mi mirada se escape. Me cuesta estar en interiores cerrados.

--¿Qué diría Freud a eso?
--Bueno... De pequeña vivía en una gran casa de campo, en Balaguer. El fuera era tan importante como el dentro. De algún modo, en mi arquitectura nunca caminas hacia una pared. Siempre hay un paso de luz. Yo hago una arquitectura que da una perspectiva, que no atrapa.

--Un buen ejemplo es su Torre Cube, en la mexicana Guadalajara.
--De algún modo me define, sí.

--¿La mujer maneja el espacio de una manera distinta?
--Sí, sí. No tengamos miedo a decirlo. La relación de las mujeres con la vida es diferente. Más terrenal. Ortega y Gasset escribió: "La mujer es, el hombre es lo que hace". Recuerdo que al principio me molestó la frase, pero he llegado a estar de acuerdo. La mujer tiene mayor conciencia de su ser. El hombre, en cambio, en el momento en que no es reconocido, se siente más débil.

--¿Cómo se traduce eso en la obra?
--A mí me emociona tener responsabilidad social. Creo que en eso consiste mi mirada femenina.

--Ha crecido junto a grandes hombres: su padre, Moneo, Miralles.
--Mi padre hizo lo que soy. Murió de leucemia cuando yo empezaba Arquitectura. Ya muy enfermo me llamaba y me repetía la importancia del conocimiento y de las convicciones firmes. Moneo, por su parte, fue el primero que me enseñó a pensar la arquitectura en mayúsculas. Y Enric... ¡Murió a los 45 años, pero vivió 90! Tenía una curiosidad inmensa. Lo leía todo. Todo le interesaba.

--Lo pasaron bien juntos.
--Vivíamos en la arquitectura. Él era un gran dibujante, un hombre muy habilidoso, y yo... quizá aporté experiencias más de la tierra, del contexto. Nos entendimos y organizamos el diálogo. Recuerdo que el primer concurso al que nos presentamos juntos lo ganamos.

--Luego se separaron. ¿Costó emprender el viaje en solitario?
--Al principio fue como si me hubiesen cortado los brazos... Pero nunca dejé de hacer concursos. Y he tenido a mi lado a gente muy buena, y he estado atenta a lo que se me pedía en cada momento.

--¿Qué le parece Barcelona?
--Barcelona tiene cosas muy buenas, pero se vende demasiado como producto de consumo. ¡Hasta le hemos pedido a Woody Allen que nos haga una película!

--¿Cómo debe ser una ciudad?
--Debe ser un espacio de convivencia y de producción. Barcelona debería prestar más atención al Eixample. Soy muy crítica con el Eixample. Mucho.

--Entramos en el 150° aniversario del Plan Cerdà. Póngale nota.
--Lo suspendo.

--¡¿Qué me dice?!
--Cerdà pensó en las infraestructuras de movilidad, pero no supo entender a la burguesía catalana. Es el responsable de la actual densidad de circulación.

--Propuso interiores de isla de ensueño.
--Cuando un plan urbanístico no acaba siendo lo que pretendía es que algo ha fallado.

--Si le prestan una demoledora, ¿qué tira?
--Algunas esquinas. Muchos edificios que representan la especulación, hechos sin alma, sin la generosidad de hacer ciudad.

--¿Arquitectura es generosidad?
--Arquitectura es espacio, y espacio experimentado. En las manos del arquitecto está, de algún modo, el hacer una vivencia agradable o desagradable. Una escalera puede transformar a una persona en elegante o en ordinaria. Y esa responsabilidad me emociona.

Carme Pinós - Estudio de Arquitectura
Fuente: El Periódico de Catalunya

1 comentario:

Anónimo dijo...

Breve pero estupenda entrevista...esta mujer es que te hace temblar solo con su mirada y su arquitectura...Saludos!!